Algunas explicaciones adicionales sobre el Metro

Ayer 19 de marzo publiqué un artículo sobre la tarifa del Metro en Panamá que recibió críticas muy fuertes producto del lamentable tono político de la política electorera - no obstante, mis colegas libertarios ofrecieron un apoyo calificado, pero como siempre, bajo la siempre saludable premisa que “una mente sólo funciona si se mantiene abierta”. Dejaré mis preocupaciones sobre el tono crítico de quienes descalificaron los argumentos sin entenderlos para otro momento y sobre cómo veo a Panamá descendiendo lentamente en una espiral similar a la que ocurrió en Ecuador tras el gobierno de Bucaram. Por ahora me centraré en el problema del Metro.

 Lo que se busca es encontrar una discriminación de precios que minimice el subsidio del contribuyente, y hacerlo de una forma que imite lo positivo de una solución de mercado.

En economía no existe tal cosa como un bien gratis - el costo existe, si bien puede ser un costo escondido, y producto de un ajuste político o institucional. Por eso, decir que el Metro costará un dólar, o que será gratis implica que alguien más pagará por su funcionamiento - por eso es dable esperar que haya un generoso subsidio a cargo del Estado. Tampoco es factible no inaugurarlo, ya que existen costos hundidos que deben minimizarse, y que sólo operándolo podrían disminuirse.

También es ilusorio pensar que sólo “obreros” o “gente pobre” utilizará el metro - el metro pasará por áreas muy distintas (Los Andes, el Carmen, Albrook) cuyos usuarios son personas de todos los estratos sociales. El problema es que el acceso al metro será desigual, ya que sólo existen un número de personas que viven cerca del metro. Por ende, si se aplica una tarifa mínima para todos los usuarios, se beneficia a quienes viven cerca del Metro, sin reparo a su clase u oficio.

En términos económicos, lo que se busca es minimizar el excedente del consumidor y maximizar el excedente del productor al crear distintos tipos de mercado para el tiquete de viaje dependiendo en la capacidad de pago. En caso de tener un precio que no discrimine respecto a distintas curvas de demanda (ya que la curva de oferta es una sola), el subsidio del metro saldrá más caro.

 Esto incluso se puede hacer extensivo a otros servicios que provee el Estado…

Por ejemplo, el subsidio a la electricidad hace que el panameño pague poco y consuma mucho a fin de mantener apoyo político, pero como algunos colegas han dicho (hat tip: a Diego Quijano y a Felipe Echandi, (¡a quien conozco desde hace mucho tiempo y que hoy me enorgullece verlo como un joven profesional y emprendedor!) sería también interesante aplicar a este mercado, y al transporte en los corredores. Pero esta es una situación compleja, ya que en un ambiente político complejo esto puede representar un ajuste que ocurrirá fuera del mecanismo de precio (es decir, en el terreno político).

 No es posible encontrar una solución usando volumen, ya que la demanda del Metro está circunscrita un mercado imperfecto donde existen sustitutos y restricciones geográficas, y donde no todos tienen interés de usar tal método de transporte.

Una solución de bajos precios para aumentar el volumen es posible si existe una demanda amplia para el servicio, pero en el caso del Metro ¿por qué si vivo en Chiriquí un precio del metro más accesible me haría viajar por él? Lo mismo aplica a una ruta donde el metro no ofrece una alternativa viable. A nivel económico, lo anterior implica que el precio elasticidad de la demanda del tiquete del metro es inelástica - es decir, que una reducción de precio no causa una gran demanda en tiquetes.

Sus comentarios por @eloyfisher.

 
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